Los Juegos del Hambre

Cine-debate en AMPIEP

Una de las películas que fue más comentada por los asistentes a nuestro cine debate fue sin duda Los Juegos del Hambre[1]. Cargada con fuertes temas acerca la sobrevivencia en un mundo decadente, la bondad en un escenario lleno de horror y deshumanización, la destrucción del medio ambiente en un mundo futurista donde pareciera que a pesar de los avances científicos y tecnológicos de los seres humanos como civilización; sus deseos y conductas más profundas cargadas de agresión parecen nunca evolucionar hacia el amor y la compasión por el prójimo. Diría Mafalda: “Tanto avanza la ciencia, pero qué poco las intenciones del ser humano”.

A lo largo de la charla sobre la película se reflexionó de manera individual y grupal sobre la presión de los medios de comunicación y las redes sociales en nuestra contemporaneidad. Es como si la televisión tuviera un poder inmenso sobre la capacidad de decisión de un público totalmente ajeno a la autoexploración. ¿Una característica más de la época narcisista en la que vivimos?

Algo que impacta es el nivel de violencia en la película; pero se tuvo la impresión general de que a los jóvenes les encanta por los aspectos agresivos que son descargados directamente en la violencia ejercida contra los otros. Sin embargo, otra mirada también puede ser sobre la necesidad de los adolescentes de ser reconocidos, de existir, aunque sea a través y por la violencia; una especie de identidad frágil y reactiva contra sí-mismo.

Se partió de esta idea para mencionar aspectos sobre la experiencia de ser adolescente. Cómo se van a insertar en la sociedad con todas las demandas que les plantea. Es el reto que tienen actualmente, tener que existir, tener presencia y un lugar en esta sociedad, donde tienen que demostrar su efectividad. El final no es cerrado, no hay un final de la adolescencia. En el libro se pone a prueba la búsqueda de identidad de la adolescencia, con esa pasión. El libro no plantea una sociedad futurista, sino presente.

Es la vivencia adolescente moderna, frente a la autoridad. Estos dos adolescentes retan a la autoridad hostil y perversa que usa el poder para abusar, para someter. No hay adultos, el más rescatable es el padre, muerto ya, por cierto. Todos los adultos fallan en su papel de figuras protectoras y como guías realmente adultos; en lugar de que la madre defienda a su hija, es la hermana guardiana. La función más importante la dice Peeta: “Yo lo único que quiero es que no me quiten ser yo mismo”. Ese es el reto del adolescente, que al final quiere conservar su identidad.

Hay mucho más que se puede decir a nivel social. La agresión que puede haber por parte de los padres es terrible. Están los impulsos básicos, la mitad de los chicos mata por placer y la mitad mata para sobrevivir. Qué buena imagen de mujer para identificarse ofrece Katniss Everdeen, no necesita un hombre para salvarse, se salva porque es tenaz y brillante, muestra tener el coraje suficiente para seguir adelante, cuanta con recursos internos muy amplios. Cambia la perspectiva de cuál es la función en la vida de una mujer adolescente y cómo se supone debe actuar para ser aceptada en un grupo.

Pero el tema de la violencia nos hizo pensar que detrás de todo está una imagen romántica, como cuando en una pareja reúnen todas sus habilidades y competencias y pueden llegar a rescatarse hasta de la experiencia más devastadora. Impacta y duele la escena de la Cosecha; nos preguntamos por qué los chavos niegan esa parte. Resalta la rebeldía y la complicidad que se da entre los dos personajes centrales, tan dispares, la unión de fuerza a pesar de los antagonismos con la finalidad de convertirse en sobrevivientes.

Algunos de los participantes en el cine-debate eran docentes y el tema era de su interés por la preocupación auténtica por conocer a sus alumnos; se mencionaron algunos sondeos que llegaron a realizar y cómo la perspectiva de los jóvenes puede ser muy diferente a la de los adultos- Resultó que varios llegaron a la conclusión de que los adolescentes encontraron muchos más valores que los adultos en la película.

Uno como adulto se fija más en lo negativo y la destrucción. Los adolescentes se fijaron en que la sinceridad despertara tanta alianza, así como en los actos solidarios (por esta vez te perdono y mato por ti). Los chicos lo comentaban a sus profesores; ellos les dijeron que a través del sacrificio logran convertirse en una persona mucho más valiosa y saben de qué son capaces. La reflexión avanzó sobre la crítica a la sociedad actual; un mundo donde los jóvenes no se pueden portar mal porque les dan Ritalin, donde todos están amaestrados, hasta los adultos, que no se rebelan porque además hay indolencia e indiferencia, una apatía cómoda. Lo que se busca es la espectacularidad, las vidas son oscuras, planas, donde lo que puede hacer valer la vida son los circos romanos.

Pero, a los ojos de los jóvenes, cambia el valor de la vida gracias a las decisiones y actitudes de los personajes centrales de la película. Esto sigue siendo lo más importante, pero cambia porque se vuelve valiosa cuando se pierde todo hasta la vida. Eso valida estrategias para que uno quiera convertirse en el más heróico perdedor de su propia vida; pareciera ser la fantasía inconsciente en los adolescentes; algo tan profundo y distorsionado que puede llevar al límite la conducta de jóvenes que glorifican las imágenes idealizadas de terroristas y/o héroes. En relación con el lenguaje, esto es una competencia, hay que ser competitivo, la vida es una batalla. Tengo que tener las armas para salir al mundo. Nuestro lenguaje es violento.

La literatura no debe ser algo cerrado o enigmático. Katniss es un ejemplo de amor fraterno que no se ve constantemente. ¿Qué nos depara el porvenir? El desarrollo tecnológico no ha traído bonanza para todos y la única forma de sobrevivir es la marginación. Nos hemos deshumanizado y desensibilizado gradualmente. Nosotros al igual que el público nos centramos en la violencia y las apuestas. Parece que en el entorno el amor verdadero está vedado. Se trata de un mundo que es malvado en su esencia, pero es transformado por los que lo habitan.

[1] Producción norteamericana de 2012, dirigida por Gary Ross; protagonizada por Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson y Liam Hemsworth. Basada en el libro homónimo de Suzanne Collins.

 

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